ACEÑA ÁRABE

 

Aceña es un término de origen árabe por el que se hace referencia a un complejo hidráulico. En concreto, se trata de un molino de harina situado en la ribera de algún río.

En la aldea lucentina de Jauja contamos con un complejo arquitectónico de este tipo situado en el cauce del río Genil. Así, en lado externo del río Genil a su paso por Jauja, encontramos  una especie de muralla cuya  finalidad era, por un lado, muro de contención evitando  que el río se desbordara hacia el pueblo y, por otro, dirigir el cauce del mismo hacia la aceña, restos de lo que un día fue molino de harina, el cual aprovechaba la energía del agua como fuerza motriz para la molienda del trigo y la elaboración de la harina.

Los edificios de los molinos son de gruesos muros de piedra con aparejo de sillería y mampostería y aperturas formadas por arcos de medio punto. Debido al lugar en que se encuentran han sufrido con gran virulencia las crecidas del río. De ahí, que estos molinos fuesen reconstruidos sobre todo en el siglo XVIII, momento en los investigadores dicen que tenían su uso muy regular.

La Aceña posee una planta similar a la de un barco, para así, aguantar la fuerza de las crecidas torrenciales. Todo el conjunto se fue ampliando y adaptando a las crecidas del lecho, de modo que se produce un cambio en el sistema motriz de sus ruedas verticales de paletas, usadas desde su origen andalusí hasta la mitad del siglo XVII, a otro de 3 ruedas horizontales.

En el caso de Jauja, se considera que este tipo de construcción, por su envergadura económica, fue acometida por el Duque de Medinaceli, en la edad Moderna y estuvo en funcionamiento hasta los años 40 del siglo XX.

La tipología de estas construcciones está formada por tres zonas: la casa del molinero, la aceña y el espacio entre ambas.

Dentro de los restos arqueológicos de la aceña árabe en Jauja se encontrará con la casa del molinero al apreciarse restos del pavimento de empiedro que emana de sus esquinas, y en el centro se puede observar una caja de molienda de rueda vertical, donde se aprecian las marcas del entarimado y el arco cegado que unía el engranaje interno con la rueda vertical.

Existe una pasarela que une este edificio con el edificio destinado a la molienda. Ahí se puede observar la zona intermedia, actualmente al aire libre, pero que estuvo cubierta desde el siglo XVII hasta finales del S.XIX,. y es un buen ejemplo de los canales y cubetes de molino de rueda horizontal. A través de estos canales, el agua del río cogía la fuerza necesaria para mover las ruedas horizontales que se ubicaban en los círculos construidos para tal fin, al moverse las ruedas, le transmitían fuerza a los tornillos, lo que hacía que se moviese la piedra de molino. Es por tanto este sistema un ingenio hidráulico capaz de generar movimiento con la fuerza que el agua transmitía a las ruedas.

Finalmente nos encontramos con la zona de la Aceña o molino en sí. Esta presenta planta rectangular y en su interior se encuentra dividida en tres galerías. Las laterales para zona de molienda y la central con pasillo de acceso de norte a sur.

Fuera de este edificio de la molienda se puede observar los canales construidos para dotar de fuerza a las ruedas horizontales, que sirven en este caso para revertir el agua del molino de nuevo al río Genil. Tienen una cronología moderna, aunque el uso de todo el complejo se extendió hasta la mitad del siglo XX.

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